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De vendedor de monturas a uno de los empresarios más exitosos de Latinoamérica

 

 

 

El personaje de esta edición es un ingeniero que hace 35 años inició con grandes esfuerzos una insipiente empresa y hoy es uno de los laboratorios ópticos más importante de Latinoamérica, con 1.050 empleados, 6 laboratorios con tecnología digital, oficinas en 34 ciudades y 38 agencias.

Franja Visual (F.V.): Por favor lleve su mente 41 años atrás. ¿Qué estaba pasando con su vida?

Álvaro Chajín (A.Ch.): ¡Ufff! Era un joven soltero con muchos sueños y necesidades económicas.

Por eso le pedí a un compañero del colegio ayuda para trabajar en la empresa de su familia, la fábrica de monturas Cian. Con este trabajo en el área administrativa ya tenía la posibilidad de estudiar ingeniería industrial, por supuesto de noche. Este fue el inicio de mi vínculo con el sector óptico, lo cual me apasionó.

Después de un par de años se presentó la oportunidad con una empresa del área de los lentes de contacto, Ital Lent. Inicié en el laboratorio y luego hice parte del equipo comercial. Allí conocí a mi compañera de viaje en esta vida, Adriana Gómez, con quién me casé un tiempo después. En mi labor comercial visité especialistas de la visión de todas las ciudades de Colombia y fue conociendo y aprendiendo más de esta importante actividad. Mi labor en el área de las monturas y luego en la de los lentes de contacto, me permitió entender las oportunidades de la actividad y nos lanzamos, junto con Adriana, a iniciar un emprendimiento propio.

F.V.: Inició su empresa. ¿En el área de los lentes oftálmicos?

A.Ch.: No, decidimos comercializar monturas. Fue una etapa de retos permanentes, como toda empresa pequeña y naciente, teníamos problemas de capital y falta de mano de obra. Vivíamos endeudados para poder traer mercancía y sostener la empresa mientras llegaban los pagos. Yo visitaba las ópticas con mi maletín de vendedor de monturas y Adriana hacía la parte administrativa, facturaba, organizaba pedidos, despachaba y hacía inventarios.   

F.V.: ¿Cómo le fue con su emprendimiento en el área de las monturas?

A.Ch.: Nos fue bien, nosotros importábamos monturas y nuestros clientes estaban contentos con los productos que les proveíamos. Pero entonces el gobierno de turno, puso en funcionamiento un proyecto de proteger la industria nacional y estimular su crecimiento. Así que creó condiciones a la importación de productos de todo tipo. Para importar teníamos que exportar, así que durante una época tuvimos que exportar cueros, artesanías y otras cosas similares para abrir el mismo cupo de importación. Pero no exportábamos lo suficiente, para alcanzar el cupo que necesitábamos de importación de monturas. Así que el sector se complicó poco a poco y se puso más difícil cuando entró al país la producción de China. Por eso con otros amigos que también estaban en el sector óptico decidimos incursionar en la industria de los lentes oftálmicos. Poco tiempo después adquirimos el 100 % de nuestra propia empresa.

F.V.: Ubíquenos en el tiempo por favor

A.Ch.: Hacia 1976 inicié mi actividad como empleado en el sector óptico, después de 6 años abrimos nuestra empresa, en 1982. En el año 1986 decidimos aventurarnos en el área de lentes oftálmicos, primero con servicio de bisel y depósito óptico y tres años después abrimos nuestro primer laboratorio de talla convencional. Entre 1998 y 2.000 iniciamos proceso de talla digital, lo cual fue un acierto pues el sector nos empezó a ver como un laboratorio de alta tecnología. Y a partir de allí no paramos, cada día había y hay algo nuevo en nuestra empresa.

F.V.: ¿Qué los motivó a cambiar su enfoque comercial hacia lentes oftálmicos?

A.Ch.: Varios aspectos, comercialmente los lentes oftálmicos no eran tan sensibles al tema del contrabando, no había tanta competencia y había poca inversión en tecnología. Adicionalmente, en mi condición de ingeniero disfrutaba mucho más el tema. Desde el punto de vista de mi profesión ha sido muy satisfactorio ir construyendo procesos de producción desde lo más básico hasta lo más sofisticado. Me encanta la tecnología y ponerla en sincronización con toda la producción, aún más. Este ha sido un acierto que nos ha costado muchos esfuerzos.

F.V.: ¿Cuál cree que es éxito de su actividad empresarial?

A.Ch.: Hemos hecho cosas diferentes. Por ejemplo, cuando iniciamos la actividad, registramos que todos los laboratorios cerraban en diciembre. Nosotros abrimos el servicio durante diciembre y muchas personas empezaron a enviar sus trabajos y se quedaron con nosotros. Otro tema era la mensajería, el hábito era que la óptica llevaba el trabajo al laboratorio, así que para las ópticas que estaban lejos del laboratorio el tema generaba tiempos y gastos. Por tanto creamos la logística de mensajería para que el cliente no se desplazara, si no que íbamos a la óptica recogíamos el trabajo y se lo devolvíamos elaborado. Asimismo empezamos a visitar otras ciudades, compartir con los clientes y abrir oficinas con servicio de bisel y mensajería. La talla la enviábamos desde Bogotá. También mantuvimos la inversión en tecnología y la presentación de nuevos productos. Y por supuesto, nos fuimos rodeando de un equipo humano muy comprometido. Estos y otros aspectos, nos permitieron ir creciendo con éxito.

F.V.: Sin lugar a dudas su empresa creció de manera impresionante ¿cuéntenos de su organización hoy?

A.Ch.: Hoy en día tenemos alrededor de los 1.050 empleados, con oficinas en 34 ciudades y con 38 agencias en total. Poseemos 6 laboratorios de alta gama con tecnología digital, en esto creo que somos uno de los laboratorios con más desarrollo en Latinoamérica. También regresamos a nuestros inicios, distribuimos los lentes de contacto y tenemos la representación de importantes marcas de monturas para Colombia.

F.V.: Usted ha desarrollado esta empresa con el apoyo de su esposa, háblenos un poco de Adriana Gómez.

A.Ch.: Adriana ha sido la energía de este proyecto. Es ingeniero industrial y ha estado siempre muy involucrada en la parte administrativa y financiera de la empresa, las mujeres son muy buenas para el manejo del dinero. Adriana es la persona que siempre tenía los pies en la tierra, mientras que yo era el soñador, por ejemplo, soñaba con la mejor tecnología que se habían inventado en el momento, todo lo hemos ido logrando gracias a su mesura. Logramos un excelente equilibrio.

Ella nos acompañó en el laboratorio hasta hace 10 años, cuando le cedió el paso a Felipe, nuestro hijo mayor, él incursionó en la empresa por voluntad propia. Adriana ahora está felizmente dedicada a consentir los nietos. Por supuesto, siempre está atenta a todo.

F.V.:¿Qué es lo que más satisfacción le ha dado Servioptica?

A.Ch.: Me satisface enormemente saber que muchas familias pueden vivir de este negocio. Son 1.050 familias viviendo de esto y lo mejor es que las personas sienten la compañía como algo familiar y humano. Por otro lado muchos de los clientes son buenos amigos, tenemos una relación muy especial con ellos, no hemos dejado de visitarlos personalmente y esto hace mucho más agradable la actividad.

F.V.: Cuéntenos un poco quién es Álvaro Chajín hoy en día.

A.Ch.: Después de estar trabajando durante 41 años tiempo completo, en jornadas de 17 horas diarias, tomé la decisión, hace un año, de retirarme parcialmente de la empresa.

Actualmente trabajo tres días a la semana. Paso tiempo conmigo, mi esposa, mis hijos (aunque viven ocupados) y mis nietos. Mi cargo en la empresa es de consejero en diferentes áreas. 

 

Juan Camilo Rojas M.
Periodistas Grupo Franja

Modificado por última vez enMartes, 05 Septiembre 2017 17:32
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