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Editorial FV 156

 HABLAR MAL DEL COMPETIDOR DISMINUYE EL PRESTIGIO DE TODOS EN EL SECTOR

Nuestra actividad en establecimientos de salud visual es de alto riesgo para nuestra calidad de vida y la salud, propuesta que se planteó en la nota editorial anterior. Los errores cometidos en la atención y los productos que se entregan al consumidor final generan una impresionante y estresante reacción en cadena que disminuye la calidad de vida de todos los participantes, iniciando con el consumidor, continuando con todos los miembros del equipo de la óptica y por supuesto del laboratorio óptico o proveedor. Es evidente que la perfección de la labor de todos los involucrados en esta cadena de trabajo es clave.

Y es que nuestra calidad de vida, la que vivimos los participantes del sector salud visual, en gran parte está determinada por nuestro entorno propio, por nuestros colegas especialistas, propietarios y asesores. Por ejemplo tuvimos un paciente, al que nos referimos en la editorial anterior, con quien cometimos un error en su corrección y para la segunda ocasión tuvimos todo el cuidado de asegurarnos, antes de ordenar sus nuevos lentes, que viera, sintiera y aceptara bien esta prescripción, por cierto muy similar a la anterior. Sin embargo, antes de recibir esta corrección, regresó enfurecido porque en otro establecimiento le comentaron que nuestra prescripción estaba muy mal y lo habíamos engañado.

De acuerdo con nuestra experiencia y las conversaciones que he tenido con colegas y propietarios de óptica, parece que esta situación de hablar mal del trabajo o los productos de los otros, en nuestro medio, es común. Es una antigua estrategia, quizás la segunda más usada para competir y quedarse con la compra del cliente, después del precio bajo. Pero tiene un efecto negativo impresionante para nuestra actividad, no solo para la calidad de vida, en esta ocasión quiero hacer énfasis en el efecto boomerang que tiene para el prestigio del sector, pues si muchos hablamos mal de otros, al final todos, en la cadena de trabajo, somos pocos confiables.

Es importante recordar que aunque hoy la tecnología de diagnóstico ocular, la óptica oftálmica y la contactología es de alta precisión, la corrección de defectos refractivos es inexacta. En muchos casos a pesar de la objetividad y experiencia del especialista, el concepto subjetivo (emocional, ocupacional, ambiental, edad, etc.) del paciente supera todos los aspectos anteriores. Por tanto no es tan simple juzgar una decisión clínica refractiva.

Para todos es claro que nuestra actividad es especialmente exigente y diferente a cualquier otra por las múltiples variables que involucra. De una parte, el consumidor nos evalúa como un proveedor de salud y asume que después de nuestra evaluación y recomendación, la salud de sus ojos está asegurada. Además nos asocia con tiendas de moda, pues la mayoría de ventas involucran un accesorio que al final es un atuendo del rostro, la montura y nos ven como un establecimiento comercial. Por tanto, esperan, después de visitar nuestros establecimientos, ver muy bien, verse atractivos, sentirse cómodos, estar saludables, comprar en una empresa organizada, esperan que sus anteojos duren muchos años y todo al precio más bajo que sea posible. Una tarea difícil, que exige la solidaridad y el apoyo de todos.

Hablar mal de los competidores como estrategia para acercarse al cliente es algo muy negativo en lo que todos salimos mal parados. Primero es malo para el prestigio de los especialistas, tanto del establecimiento que juzga mal un trabajo, porque solamente él puede saberlo, como para su homólogo quien emitió la recomendación. El prestigio de la óptica por supuesto también se somete a riesgo, pues el establecimiento y sus colaboradores no son confiables.

Y casi nunca se salva el laboratorio óptico que frecuentemente sale a relucir como el principal culpable de errores de corrección óptica con anteojos. Así que ante los ojos del consumidor, por los comentarios de nosotros mismos, todos hacemos un trabajo muy cuestionable, poco profesional. ¡Nada más injusto y fuera de la realidad!

La estrategia opuesta sería más positiva para todo el sector, le haría justicia al esfuerzo, inversión, experiencia, tecnología y trabajo en equipo que todos realizamos en esta noble pero difícil labor.
 

 

 

Modificado por última vez enViernes, 20 Octubre 2017 20:44
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