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EDITORIAL FV 157

 ¿ESTAMOS TOCANDO FONDO?

Los efectos devastadores de la naturaleza son evidentes. En agosto, el huracán Harvey provocó estragos en los estados de Texas y Luisiana, dejando por lo menos 47 personas muertas y grandes daños en las zonas afectadas. Después, en septimbre, el huracán Irma arrasó a varias ciudades en el Caribe y el sur de Florida, con más de 60 vidas perdidas. El huracán María en Puerto Rico dejó la mayor parte del territorio sin electricidad, agua y comunicaciones. México fue sacudido por un terremoto de 7,1 de magnitud que causó al menos 273 muertes, apenas 12 días después de sentir el mayor sismo en un siglo, de 8,2, que mató cerca de 100 personas en el sur del país.

También hay efectos devastadores por parte del hombre. Venezuela se debate en una crisis institucional que ha dividido profundamente al país. No hay una cifra oficial pero se calcula que más de 2 millones de venezolanos han emigrado en años recientes. La corrupción en América Latina y el Caribe es noticia permanente. Tanto, que incluso algunos, aberrantemente, la consideran normal. Un ejemplo como el de la multinacional Odebrecht nos deja ver la magnitud de la corrupción, un tsunami, como otros tantos, que se llevó grandes cantidades de dinero y la credibilidad de la población. Informes denuncian pagos de coimas multimillonarias en 11 países de América Latina que involucran jefes de estado, ministros, senadores y todo tipo de personas. Muchos proyectos que se negocian bajo este método tienen denuncias por impactos negativos en derechos humanos y medio ambiente, incluyendo su contribución al cambio climático.

Son muchos los casos internos y similares en cada país, en donde prácticamente todas las entidades del estado, incluidas las que imparten justicia, están involucradas y por estas razones, unidas a otras variables, algunas economías entran en crisis.

La indignación de la población es profunda, la desconfianza es nuestra principal sensación, el planeta se está afectando y nuestra esperanza por una sociedad mejor se desvanece, porque sin lugar a dudas el mundo está revuelto. Y nosotros, en el sector salud visual, nos comportamos de manera parecida.

Acudimos a estrategias similares que por ser a nuestro nivel no son evidentes y que, aberrantemente, se vuelven normales. En varios países, nos acostumbramos a recibir coimas por la prescripción o recomendación de un producto en particular, que juntando unas con otras suma cientos de dólares. Muchas de nuestras decisiones clínicas están condicionadas por todo tipo de retribuciones que ofrecen empresas involucradas. Estamos alterando el orden natural y el respeto por los demás.



Una de las estrategias más usadas es hablar mal del competidor, de las decisiones clínicas de los colegas y de los productos que se recomiendan. Esta junto con las impresionantes diferencias de precios por un mismo producto, acompañadas de las mentiras que se deben decir, nos hace a todos muy desconfiables, como sucede con la misma gente que nos tiene indignados. Y por tanto, al igual que este tipo de personajes, seguimos acabando con la confianza de nuestros usuarios y destruyendo el prestigio de nuestra actividad.

Estamos tocando fondo. La naturaleza está pasando la factura, nuestros estados y líderes se descararon y nosotros nos seguimos autodestruyendo con esta conducta ilógica en el que ninguno sale ganador. ¿Qué otras señales, síntomas o comportamientos tenemos que observar para que nuestra conducta empiece a cambiar?
 


 

Modificado por última vez enViernes, 01 Diciembre 2017 20:51
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