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EN LA LUCHA POR LA OPTOMETRÍA BRASILERA

 

 

El personaje de esta edición es un optómetra brasilero y gran líder del gremio óptico optométrico. Para entender su importancia en el sector, se debe explicar que en Brasil, a pesar de su inmensa población, se pretende que la salud visual solo pueda ser ofrecida por los oftalmólogos, lo cual incluye la refracción y demás pruebas de evaluación optométrica. Por eso diferentes líderes en Brasil han dedicado gran parte de su vida a lograr el reconocimiento de la profesión. Este es el caso de José Eduardo de Moura.

Franja Visual: (F.V.) ¿Cómo empezó su actividad en el sector salud visual?
José Eduardo de Moura (J.E.M.): Inicié a los 13 años (1972) en una tienda de ópticas de Sao Paulo pasando por varias etapas: tallado, pulido, cálculos de superficies, montaje y hasta soporte de ventas. Entonces los lentes se pulían con polvo de óxido de hierro (servicio que maltrataba las manos, la piel, el pelo) y los moldes de tallado calibrados a mano. No había internet y la capacidad de improvisación era crucial. La escuela de óptica era el Senac y el principal aprendizaje se obtenía del lugar de trabajo observando a los más experimentados y esperando la oportunidad para tener una función de mayor responsabilidad.
Óptica optométrica arte, técnica y criterio: en ese período de siete años de crecimiento, fui de los pocos que continuó sus estudios de óptica de noche y fui invitado a desarrollar cursos de ventas para gerentes y vendedoras. Hicimos un programa básico y cada fin de semana viajaba a capacitar personas por todo Brasil, esto influyó en mi formación y me permitió concluir el trípode básico de la óptica optométrica, arte, técnica y criterio. El curso fue una respuesta a la necesidad de disminuir conflictos entre las ventas y el laboratorio. Me movía entre el "buenos días siga" del vendedor hasta el "muchas gracias y vuelva" en la entrega de los anteojos. Luego ayudé a formar los colegas ópticos empíricos para que pudieran obtener su diploma, situación irónica pues yo no tenía edad suficiente para obtener el mío.
Fragilidad en la oferta del servicio de salud visual: en esa época había muchas quejas con los médicos que recetaban anteojos. Las devoluciones incluían cambiar distancia mecánica en lentes neutros o prescripciones esféricas o cilindros con la regla muy bajos. Entonces me escogían para llevar las gafas y orientar al médico sobre el asunto. En ese entonces descubrí que muchos oftalmólogos ni siquiera sabían usar el lensómetro ¿cómo se prescribe algo de lo que no se tiene dominio?
Óptico, contactólogo y optómetra: cuando llegué a la mayoría de edad, 21 años, presenté evaluación y obtuve el diplomado de Óptico en 1982. Luego presenté exámenes para obtener el diploma de lentes de contacto (LC), como ya tenía algún conocimiento me fui confiado pero no pasé, " creía que lo sabía todo", así que después de hacer los estudios reglamentarios obtuve el diploma de LC en 1986. Allí empezó mi amor por la Optometría.
Hacia 1992 llegaron a Brasil unos colegas colombianos con un programa de educación en Optometría, ellos le dieron vida al fuego que había en nuestros corazones por la Optometría y entonces no hubo camino atrás. Años después se iniciaron las primeras propuestas de facultades de Optometría a pesar de la resistencia de los oftalmólogos. Y hacia 1997 recibí una llamada de una escuela en la ciudad Canoinhas, estado de Santa Catarina, donde me gradué de Licenciado en Optometría en 2004. Desde entonces soy profesor universitario y de escuelas técnicas.

F.V.: ¿Por qué dedica tanto tiempo a lograr el reconocimiento de la profesión en Brasil?
J.E.M.: Nosotros, especialistas de la visión, a pesar de contar con la tecnología y el conocimiento, solo podíamos vender lentes oftálmicos y adaptar LC con base en la información que nos daba el oftalmólogo. Si hacíamos algo más iba contra la ley y podíamos, incluso, ir a la cárcel, como sucedió a varios colegas. Nos sentíamos oprimidos por una clase excluyente y organizada, analizamos la situación y nos unimos a través del Consejo Regional CROOSP. Nuestra asociación fue un cultivo de líderes que se entregaron con pasión por un sueño llamado Optometría, que en el Brasil es una ilegalidad. Y en ese duro pero motivante camino con mis amigos guerreros adquirí una filosofía de vida que me acompaña. El cambio, no es una casualidad, tampoco inicia afuera. Es una decisión que inicia adentro de ti. Entendí que si quería cambiar el mundo, no podía esperar a que otros lo hicieran, lo inicié con decisión. Hay una cita del poeta Rubem Alves sobre jardinería, él pregunta: "¿Quién nace primero, el jardín o el jardinero?" Siempre he hecho y hago esta pregunta: "¿quién nace primero, la Optometría o el optometrista?" Alves escribió: "un jardín sin cuidado se transforma en selva".
Según la teoría del caos, "él caos" se instala solo y se necesita mucha energía para evitarlo. Para nosotros controlar los privilegios de la clase médica oftalmológica del Brasil no ha sido fácil. Organizar a los profesionales que han sido dependientes de los oftalmólogos desde 1932 es una tarea complicada. Muchos desisten porque son amenazados y se afecta su supervivencia y sustento familiar, así que prefieren pagar comisión que liberarse del sistema corrupto.

F.V.: ¿Hace cuánto lidera y realiza acciones de reconocimiento de la Optometría en Brasil?
J.E.M.: Soy uno de los fundadores del Consejo Regional CROOSP y estoy en la lucha desde hace más de 30 años. En muchas ocasiones hemos defendido la Optometría y el CROOSP en el Ministerio Público, sobre la legalidad de la entidad. Participamos en audiencias públicas ante Cámara y Senado Federal para reglamentar un proyecto de ley en varios municipios del estado. Hicimos parte de la Comisión de Investigación Parlamentaria-Coordinación de Vigilancia Sanitaria. Fui presidente de 2009 a 2013 e integramos el grupo de 13 profesiones no médicas, para combatir el proyecto de ley del Acto Médico que pretendía prohibir el ejercicio de estas profesiones.
En 2013 venció mi mandato y ahora apoyo a la dirección. Ayudo a coordinar acciones en Campinas, lugar sagrado de la Oftalmología. Contamos con el coraje de un concejal bien estructurado que defiende la atención primaria en salud visual por optometristas.

F.V.: ¿Qué lograron con estas acciones?
J.E.M.: La Optometría ha estado en la red de TV regional informando a la comunidad sobre el cuidado primario de la salud visual y estamos cerca de la TV nacional. Hemos despertado la opinión pública y el interés de los gestores públicos, pero todavía chocamos en la influencia de los privilegios políticos que anteceden a los decretos de 1932. Esperamos que la divulgación masiva despierte la atención de parlamentarios y los influencie para que no tramiten proyectos de ley que insisten en reservar a los médicos la oferta de servicios de salud y contamos con varias escuelas de Optometría.

F.V.: ¿Cómo es hoy su ejercicio profesional?
J.E.M.: Dentro de mi óptica tengo un consultorio de Optometría, la cual practico con mucho orgullo. Ahora lo hago más tranquilo porque en 2013 el veto presidencial eliminó algunos artículos que hacían imposible ejercer la profesión. Logramos que la justicia cambiara los procesos de acusación por ejercicio ilegal de medicina cuando se hacía Optometría. Por primera vez en 80 años, los jueces se pusieron de acuerdo en que a la medicina le competen procesos invasivos (cirugías) resaltando que el optómetra se ocupa del acto visual no invasivo. Esta ley abrió perspectivas de incluir la Optometría en el Sistema Único de Salud, pero aún hay resistencia del corporativismo médico enraizado y estructurado desde 1932.

F.V.: ¿Cuál es el futuro de la Optometría en Brasil?
J.E.M.: Parece que estamos destinados a luchar por años. Hay temor por que el actual gobierno está atascado. Vivimos una crisis política que afecta la economía brasilera y revierte conquistas sociales y garantías constitucionales. Este desgobierno favorece a los oportunistas, desnaturaliza y corrompe proyectos, alterando la propuesta inicial. Por ejemplo, el Proyecto Ley 4008, cuyo ponente es un diputado médico que va en contra de la regulación lograda a favor de la salud visual. Altera una propuesta creada para combatir la piratería de artículos ópticos, incluyendo LC. Si este proyecto es aprobado, se arrojará a la basura la formación óptica y optométrica y para poder ejercer se requerirá un sello acreditado por médicos oftalmólogos. ¿Imagínese el costo social, económico y cultural de este "sello de garantía"? Un absurdo que retorna a la ley de 1932.

F.V.: ¿Cuál es el futuro de José Eduardo de Moura?
J.E.M.: Gracias al Arquitecto del Universo estoy con salud y deseos de seguir luchando. Dejamos una joven generación de optómetras que hacen parte de las directivas del CROOSP y avanzan con decisión. Esto me da tiempo para disfrutar mi nieto y ayudar en su educación. Terminé un postgrado en Gestión de Salud en 2016. Como aún hay ignorancia en el conocimiento de los beneficios de la Optometría, quiero transformar mi monografía en un libro. Seguiré con el ejercicio de la Optometría con mis hijos, jóvenes emprendedores que se vincularon con la empresa familiar dedicada a la prestación de servicios de salud por más de 30 años.



Modificado por última vez enJueves, 07 Diciembre 2017 15:18
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